Cómo dejar los porros: una guía práctica para recuperar el control de tu vida
Una guía basada en mi experiencia después de siete años fumando y en lo aprendido acompañando a personas que querían cambiar su relación con los porros.
Si has llegado hasta aquí buscando cómo dejar los porros, probablemente hay una parte de ti que ya sabe que algo tiene que cambiar.
Quizá sigues funcionando. Trabajas, estudias, ves a tus amigos y aparentemente todo continúa con normalidad.
Pero también puede que lleves tiempo pensando: “Podría estar haciendo mucho más con mi vida.”
En mi caso fue exactamente así.
Estuve fumando porros durante siete años. Durante una etapa llegué a fumar aproximadamente tres al día y, aunque mi vida no se había destruido de un día para otro, empecé a tener una sensación cada vez más difícil de ignorar: sabía que podía dar mucho más de mí.
Decidir dejarlo fue solamente el comienzo. Después aparecieron las ganas de fumar, la abstinencia, los hábitos que había construido alrededor del consumo y, sobre todo, una pregunta que no esperaba: “Si ya no fumo, ¿hacia dónde encamino ahora mi vida?”
Dejar los porros no consiste únicamente en dejar de fumar. Consiste en construir una vida a la que no necesites escapar.
Hoy esa experiencia forma parte del trabajo que hacemos en Movimiento Héroes. Según nuestros registros internos, hemos acompañado directamente a más de 600 personas y miles han pasado por nuestros talleres.
En esta guía quiero enseñarte las ideas que considero más importantes si realmente quieres empezar a cambiar tu relación con los porros.
Cómo dejar los porros: empieza entendiendo qué estás intentando cambiar
Uno de los primeros errores es plantearlo únicamente como: “A partir del lunes no vuelvo a fumar.”
Puede funcionar durante un tiempo. El problema es que fumar normalmente no existe de forma aislada. Está asociado a momentos, lugares, personas, emociones y rutinas.
Quizá fumas al acabar de trabajar. Quizá necesitas hacerlo antes de dormir. Puede que siempre fumes cuando estás con determinados amigos. O quizá aparece automáticamente cuando estás aburrido, estresado o solo.
Por eso, antes de pensar únicamente en eliminar el porro, empieza observando qué papel cumple en tu vida. Pregúntate:
- ¿En qué momentos suelo fumar?
- ¿Qué siento justo antes?
- ¿Con quién estoy normalmente?
- ¿Qué estoy evitando cuando consumo?
- ¿Qué obtengo aparentemente del porro?
- ¿Qué consecuencias está teniendo?
- ¿Qué cosas he dejado de hacer por fumar?
- ¿Quién podría ser si esto dejase de controlar mis decisiones?
No hace falta dramatizar tus respuestas. Necesitas ser sincero.
Cuando yo decidí dejar los porros, mi mayor motivación no fue pensar que mi vida estaba completamente destruida. Fue darme cuenta de que estaba viviendo por debajo de lo que sabía que era capaz de construir. Y esa diferencia importa.
No necesitas esperar a estar en el peor momento de tu vida para cambiar. Puedes tomar la decisión simplemente porque quieres algo mejor.
Define una razón que realmente te importe
“Dejar de fumar” es un objetivo. Pero necesitas un motivo. Puede ser recuperar energía, mejorar tus relaciones, volver a sentir motivación, mejorar en el trabajo, sentirte orgulloso de ti, recuperar control sobre tus decisiones, ahorrar dinero, o simplemente descubrir quién eres sin tener el consumo permanentemente presente.
Escribe tu razón. No la de tus padres. No la de tu pareja. No la que quedaría bien decir. La tuya.
Identifica tus momentos de mayor riesgo
Durante unos días, observa cuándo aparecen más ganas de fumar. Por ejemplo: llegas a casa a las 19:00, con cansancio y aburrimiento, y tu rutina habitual es porro + sofá + móvil.
Ahí tienes información mucho más útil que una simple promesa de fuerza de voluntad, porque ya puedes preparar una alternativa antes de que llegue ese momento.
Cambia el entorno
Si tu habitación, tu terraza, determinadas personas o determinados planes están completamente asociados al consumo, pretender cambiar manteniendo exactamente el mismo entorno puede hacerlo mucho más difícil.
No significa desaparecer del mundo. Significa reconocer que durante un periodo necesitas facilitarte las cosas: retira aquello que utilizas para fumar, cambia ciertas rutinas, reduce temporalmente situaciones que sabes que disparan el consumo y, cuando sea posible, cuéntale tu decisión a alguien que pueda apoyarte.
Sustituye, no solamente elimines
Si fumabas todas las noches durante dos horas y simplemente eliminas el consumo, ahora tienes dos horas vacías. ¿Con qué las llenas?
Este punto fue fundamental para mí. El desarrollo personal y empezar a construir una dirección diferente fueron ocupando el espacio que antes ocupaba el consumo. No necesitas convertirte en otra persona mañana, pero sí empezar a crear pequeñas evidencias de que existe otra forma de vivir: entrenar, caminar, aprender, empezar un proyecto, recuperar una afición, quedar con personas diferentes, dormir mejor.
He preparado una clase donde te explico cómo entendemos el proceso para dejar atrás los porros y reconstruir las áreas de tu vida que se han quedado estancadas.
Ver la clase gratuita →¿Por qué cuesta tanto dejar los porros aunque realmente quieras hacerlo?
Puedes querer dejarlo sinceramente y, unas horas después, volver a tener ganas de fumar. Eso puede generar frustración: “Si de verdad quisiera dejarlo, ¿por qué sigo pensando en fumar?”
Porque tomar una decisión y haber transformado tus hábitos son cosas diferentes. Durante meses o años has podido repetir una misma secuencia cientos o miles de veces. Cuando eliminas el consumo, las situaciones continúan existiendo. Por eso necesitas aprender nuevas respuestas.
En mi caso, además, apareció otro problema: no sabía hacia dónde encaminarme. Había dejado algo atrás, pero todavía no había construido lo siguiente.
La evolución comienza cuando empiezas a preguntarte: “¿Qué quiero construir ahora?”
(sustituir por fotografía real, formato retrato)
Cuando quité los porros quedó un vacío
Durante años determinadas partes de mi vida habían convivido con el consumo. Al dejarlo apareció espacio, y ese espacio puede ser incómodo. Precisamente ahí empezó para mí un proceso mucho más grande relacionado con la mejora y el desarrollo personal.
Poco a poco empecé a notar cambios en áreas que inicialmente ni siquiera había relacionado con los porros: más energía, más foco, cambios en el trabajo, en mis relaciones, en la relación conmigo mismo, en mi familia y en mi economía.
No fue simplemente “he dejado los porros”. Para mí terminó significando un cambio en prácticamente todos los aspectos de mi vida.
Qué hacer cuando aparecen las ganas de fumar
Una de las claves consiste en no improvisar cuando llegue el momento difícil. Si esperas a tener unas ganas enormes para decidir qué vas a hacer, empiezas la batalla en desventaja. Prepara antes un protocolo sencillo.
Sal del escenario habitual
Si normalmente fumas sentado en el sofá, no te quedes negociando contigo mismo en el mismo lugar. Levántate, sal a caminar, date una ducha, ve al gimnasio, llama a alguien. Cambia físicamente de escenario. Romper la secuencia automática puede ayudarte a recuperar margen para decidir.
Recuerda que tener ganas no significa tener que actuar
Una emoción, pensamiento o deseo no es una orden. Puedes observarlo sin obedecerlo automáticamente. En vez de pensar “Necesito fumar”, prueba “Ahora mismo tengo muchas ganas de fumar.” Parece una diferencia pequeña. No lo es: una frase define una necesidad, la otra describe un estado temporal.
Ten preparada una lista de alternativas
Hazla ahora, no cuando estés al límite:
No necesitas encontrar una actividad mágica que elimine instantáneamente las ganas. Necesitas ganar tiempo y romper automatismos.
Observa qué desencadenó ese momento
¿Discusión? ¿Estrés? ¿Soledad? ¿Aburrimiento? ¿Un mensaje de alguien? ¿Simplemente la hora en la que siempre fumabas? Cada episodio te da información. Cuanto mejor conozcas tus patrones, menos impredecible será el proceso.
En la clase gratuita te explico el sistema completo que utilizamos en Movimiento Héroes para acompañar este proceso.
Quiero ver la clase →Dejar los porros no es suficiente: necesitas saber hacia dónde vas
Esta es probablemente una de las ideas que más me habría gustado entender cuando decidí cambiar. Yo estaba concentrado en dejar de fumar. Pero después tuve que enfrentarme a otra cuestión: ¿qué hago ahora conmigo mismo?
Con el tiempo aquello me llevó a escribir un libro, crear contenido en YouTube y convertir una experiencia inicialmente personal en un proyecto dedicado a ayudar a otras personas que estaban viviendo situaciones parecidas.
No te cuento esto porque tu camino tenga que parecerse al mío. Te lo cuento porque quiero que entiendas algo:
Puede ser convertirte en alguien que todavía no conoces.
Cómo construir una vida que haga más fácil no volver atrás
No necesitas cambiar absolutamente todo durante la primera semana. Pero sí recomiendo empezar a trabajar progresivamente en varios pilares.
Cuida tu cuerpo
Tu estado físico afecta a cómo afrontas un día difícil: movimiento, alimentación, descanso, rutinas razonables. No necesitas hacerlo perfecto. Necesitas empezar a tratar tu cuerpo como parte del proceso.
Recupera objetivos
¿Un proyecto? ¿Estudios? ¿Entrenar? ¿Una profesión? ¿Una relación? ¿Viajar? ¿Emprender? Tener algo hacia lo que moverte cambia completamente la experiencia de estar intentando simplemente huir del consumo.
Revisa tus relaciones
No todas las relaciones necesitan desaparecer porque decidas dejar los porros. Pero sí necesitas observar cuáles te acercan a la persona que quieres ser y cuáles te mantienen conectado con la identidad de la que intentas salir.
Trabaja tu relación contigo mismo
Cuando falles en algo, observa qué haces después. Una mala tarde no tiene que convertirse en una mala semana. El objetivo no es ser perfecto: es desarrollar progresivamente la capacidad de volver a elegir.
Lo que empezó a cambiar cuando dejé de organizar mi vida alrededor de fumar
En mi caso, esto es lo que fue transformándose poco a poco. Cada proceso es distinto, pero estas fueron las áreas donde más lo noté.
Dejé de arrastrar el cansancio constante y recuperé capacidad para hacer más cosas a lo largo del día.
El trabajo dejó de sentirse como algo que hacía a medias, entre pensamientos dispersos.
Empecé a estar más presente con las personas, en vez de medio ausente.
Recuperé conversaciones y momentos que antes evitaba o posponía.
El dinero que antes desaparecía en consumo empezó a tener otro destino.
Empecé a confiar de nuevo en que podía cumplir lo que me proponía.
Personas que también decidieron cambiar
“[Espacio para cita breve y real del testimonio.]”
“[Espacio para cita breve y real del testimonio.]”
“[Espacio para cita breve y real del testimonio.]”
¿Qué pasa si vuelvo a fumar?
Una recaída o un consumo puntual puede convertirse rápidamente en una excusa: “Ya la he cagado. Da igual.” Ese pensamiento es especialmente peligroso porque transforma un episodio en una vuelta completa al comportamiento anterior.
En lugar de eso, analiza: ¿qué ocurrió?, ¿qué estabas sintiendo?, ¿dónde estabas?, ¿con quién?, ¿qué decisión podrías preparar de forma diferente la próxima vez?
No uses el episodio solamente para castigarte. Úsalo para aprender sobre tu sistema. Después vuelve al plan cuanto antes.
¿Puedo dejar los porros por mi cuenta?
Hay personas que consiguen cambiar sus hábitos sin acompañamiento y otras para las que hacerlo solas resulta muchísimo más difícil. Lo importante es no convertir “hacerlo solo” en una prueba de orgullo.
Pedir ayuda no invalida tu decisión. Si el consumo está interfiriendo seriamente con tu vida, tienes dificultades repetidas para controlarlo, o existen otros problemas de salud mental o física, habla con un profesional sanitario cualificado.
Y si lo que buscas es conocer cómo trabajamos nosotros el cambio de hábitos, dirección personal y acompañamiento alrededor del abandono de los porros, puedes conocer nuestro enfoque antes de tomar ninguna decisión.
Conoce el enfoque que utilizamos en Movimiento Héroes antes de decidir si quieres trabajar con nosotros.
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Preguntas frecuentes sobre dejar los porros
¿Cómo puedo empezar a dejar los porros?
Empieza entendiendo cuándo, cómo y por qué consumes. Define una razón suficientemente importante para cambiar, identifica situaciones de riesgo, modifica tu entorno y prepara alternativas para aquellos momentos en los que normalmente fumarías. Intentar depender únicamente de fuerza de voluntad suele dejar demasiadas variables al azar.
¿Es normal seguir teniendo ganas después de decidir dejarlo?
Sí puede suceder que tu decisión sea firme y, aun así, aparezcan ganas relacionadas con hábitos, situaciones o emociones que antes asociabas al consumo. Lo importante es aprender a reconocer esos momentos y preparar respuestas diferentes.
¿Debo alejarme de mis amigos si ellos siguen fumando?
No existe una respuesta universal. Pero si determinados contextos hacen prácticamente inevitable que vuelvas a consumir, puede ser inteligente reducir temporalmente la exposición mientras construyes nuevas rutinas y mayor estabilidad.
¿Qué hago si recaigo?
Evita convertir un episodio en la conclusión de que eres incapaz de cambiar. Analiza qué ocurrió, identifica el desencadenante, modifica tu estrategia y vuelve a empezar cuanto antes. Si las recaídas son frecuentes o sientes que has perdido el control sobre el consumo, considera buscar apoyo profesional.
¿Cuándo debería pedir ayuda profesional?
Si tu consumo está afectando significativamente a tu funcionamiento diario, no consigues controlarlo pese a intentarlo repetidamente, aparecen síntomas físicos o psicológicos preocupantes o existe cualquier situación que pueda comprometer tu seguridad o salud, lo adecuado es consultar con profesionales sanitarios cualificados.
Sobre el autor
Adrián Martínez
Después de siete años fumando porros, decidí cambiar mi vida porque sentía que podía dar mucho más de mí. Esa experiencia terminó llevándome a crear Movimiento Héroes, escribir un libro, desarrollar contenido educativo y trabajar con personas que quieren cambiar su relación con el consumo.
Una última idea antes de irte
Cuando decidí dejar los porros pensaba que estaba renunciando a algo. Con el tiempo entendí que estaba recuperando espacio: para mi energía, mi trabajo, mis relaciones, mi familia, mi economía y, sobre todo, para descubrir de qué era capaz.
No sé cuál será tu camino. Pero sí sé que no necesitas tener toda tu vida resuelta hoy. Necesitas empezar tomando decisiones que te acerquen a la persona que quieres ser. Y después repetirlas suficientes veces.
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